Desde el primer momento que
comencé a ver esta serie me encanto, si hay algo que satura muchas veces la
televisión a nivel mundial son los dramas adolescentes. Hoy por hoy, es muy difícil
encontrar una serie verdaderamente buena que vaya más allá de lo que han
conseguido series de años atrás que nos mantenían a todos pegados a la pequeña
pantalla.
One Tree Hill consigue más de lo
que esperaba, lo tiene todo, episodios memorables, de calidad más que
aceptable, y con unas temporadas en mejoría continua. Porque lo digo? Pues
porque la serie toca temas como el amor (pero sin ser melosa), el sexo (sin
resultar vulgar), el baloncesto (que si al principio no te gusta mucho te
acabará encantando), las relaciones entre hermanos (una de las cosas mejor
tratadas de one tree hill), la amistad (y la traición), sin olvidar los
triángulos amorosos, embarazos y divorcios….y muchos más temas, tratando
siempre de ser realista.
Por otro lado podrás ver más
allá, encariñarte con los personajes de una forma especial, entender cada uno
de sus pensamientos, experimentar impulsos y emociones ante situaciones reales
y creíbles que van más allá de lo que otras series ofrecen al espectador.
A medida que pasan las temporadas
la serie se va poniendo mas oscura, dramática, abierta y sincera, con nervios y
emociones a flor de piel en cada uno de los protagonistas, lo que hace que se
centre mas en su argumento y se viva con intensidad cada capitulo.
Puedo decir que años anteriores
había visto The O.C. y por aquel entonces me parecía la mejor serie que podría
ver jamás, (incluso admito que cada vez que la repiten alli estoy como un
clavel viéndola), pero después de conocer One Tree Hill mi opinión cambio,
porque es una seria distinta a las americanas adolescentes que siempre tratan
de lo mismo. Aquí todo engancha: los personajes, la trama, el baloncesto, el
ambiente, todo.
Y bueno tras nueve temporadas,
''One Tree Hill'' lamentablemente llego a su final, considero que han sido
nueve años de sueños y esperanzas, de alegría y tristeza, de sonidos y
silencios, de luces y sombras. Nueve años en los que me he reído, me he
emocionado, he llorado cantaros y hasta me he ilusionado... Nueve años a los
que hoy he puesto final. Sí, hemos tenido muchos dramas de tv movie de
sobremesa dominical (el secuestro de Nathan, el regreso del agresor de Brooke,
el olvido de Julian, la redención y muerte de Dan...) y otras de auténtica trama
(la obesidad de Mouth, la nueva cafetería, el hijo olvidado de Clay...), pero
también hemos tenido grandes momentos y
homenajes que sólo los auténticos fans sabemos apreciar.
También hemos tenido unos cuantos
regresos, pero si tuviese que destacar uno no podría pasar por alto el nefasto
regreso de Lucas Scott (sin Peyton). Si los productores no podían traerlos de
regreso, lo mejor hubiese sido no hacer este 'quiero y no puedo'. Fueron cinco
minutos de un frío Scott que no han sabido meter de buena manera en la historia
y, para mi sinceramente manchó el recuerdo de su personaje.
Aun así, el final trajo de vuelta
de los chicos de Gavin DeGraw con su ''I Don't Want To Be'' (como no podía ser
de otra forma) y un nuevo, aunque algo confuso, salto de cinco años en el que
vemos como el pequeño Scott (ahora ya no tan pequeño) sigue el legado iniciado
por su abuelo y continuado por su padre.
Por otra parte la manera en que
terminó fue un momento mágico en la serie, sin embargo, es cuestionable para
muchos, tuvo el presente, pasado y futuro. Nos dejo un hermoso mensaje que
muestra cómo pasa el tiempo y perdemos el tiempo con la espuma de la vida. Tuve
muchos sentimientos encontrado al ver la palabra “adiós” ya que fueron muchos
años viéndola.

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