viernes, 2 de enero de 2015

Los Detalles...



Vivimos en un tiempo en el que las ocupaciones y preocupaciones son el pan de cada día, de allí que muchas veces olvidamos lo que es disfrutar la vida, y andamos por ahí como robots cumpliendo con nuestras obligaciones y echándole ganas a cada adversidad que se nos presenta y olvidamos detenernos por un momento, vivir cada instante, a cada persona.



Tanto así que que hasta olvidamos la capacidad de asombro por quienes hacen de su vida una obra de arte. Pasamos por alto agradecer a quien cuida hasta el mínimo detalle para agradarnos. Miguel Angel, gran artista, escultor y pintor de la época del renacimiento, autor de grandes obras como La Piedad, El David y El Moisés, entre muchas otras, dijo alguna vez: “Las grandes obras de arte, son el resultado de muchos pequeños detalles”.

Sin ir muy lejos déjeme decirle querido lector (a) que nuestra "vida" es una obra de arte. Jehová nos creo a su imagen y semejanza y como tal, somos una obra de arte magistral. Pero a pesar de estar consciente de eso al transcurrir el tiempo no falta quien descuida los detalles y opta por sólo sobrevivir.

Tomando en cuenta todo lo antes escrito, puedo concluir que existen diferentes tipos de personas, entre ellas:

a.- Los Detallistas: los detallistas son quienes sobresalen ante los demás por su forma de ser, trabajar o actuar. Quienes se esfuerzan por hacer de cualquier momento una celebración. Esos seres que con su sonrisa, su saludo efusivo, su manera de recibirnos o de tratarnos, hacen que nos resulten imposibles de olvidar. Personas que cuando cocinan, le ponen un toque especial tanto al platillo como al lugar donde sirven. Son seres que buscan siempre hacernos sentir bienvenidos. 

b.- Los No detallistas: generalmente son así por una cultura heredada. Lo vieron, lo vivieron y tienden a copiar patrones de conducta que nunca son favorables ni en el amor, ni en la amistad, ni en el trabajo. Pueden incluso escudarse en ser así por autenticidad y evitar, según ellos, la hipocresía. Prefieren actuar así porque así son y punto. No los critico, pero por naturaleza todos podemos cambiar y el tratar bien y hacer sentir bien a los demás, nunca debería de ser una muestra de falta de autenticidad, sino una obligación. Tratar a los demás como nos gustaría ser tratados. Una persona no detallista, trata por igual sin medir sus consecuencias. Puede caer en la imprudencia y en la apatía. Generalmente se arrepienten de sus actos cuando ven que las relaciones se están deteriorando. 

c.- Quienes fueron detallistas y dejaron de serlo: pueden ser dos: hombres y mujeres que se cansaron de no tener reciprocidad; o quienes al paso del tiempo se acostumbraron a tener quien los quiera y dejaron de avivar la llama del amor, (típico). Duele reconocerlo muchachos (as), ¡pero en el noviazgo somos encantadores (as)!. Pero conforme pasa el tiempo nos olvidamos de esas acciones que hicieron que alguien nos amara. 

d.- Quienes no eran detallistas y se convirtieron en tales: son quienes aprenden la lección. Quienes la vida y el tiempo les enseña que los detalles marcan la diferencia en una relación. Son los padres, hijos, hermanos, amigos y parejas, que, al constatar que una relación se deteriora, optan por manifestar su aprecio, cariño o amor a través de diferentes detalles. 


No olvidemos que esta vida es muy breve. Que la gente generalmente olvida lo que le digas, lo que jamás olvida es como la hiciste sentir.


Te invito a que hagas un recuento de esos detalles que te diferencian de los demás. Qué acciones o palabras te hacen único e irrepetible. Te sorprenderás de lo que puedes lograr con esos pequeños detalles.



Hasta la próxima entrada.